La donna è mobile

"Buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar y darle espacio." LCiudadesInvisibles, ICalvino

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26/04/2008

En blanco

Me subo en el autobús y me siento enfrente de dos señores de edad provecta, los típicos señores de edad provecta que van vestidos como los señores de edad provecta de toda la vida, es decir, con su camisa de mil rayas, chaleco de punto, una rebequita de color ambiguo e indefinible, pantalón de tergal, playeras y bastón. Señores de edad provecta que faltan de un afeitado y una pelada, en los que no hubiese tenido que reparar mucho más, de no ser porque el chofer, casi un niño —y más niño cuantas más asociaciones mentales se organiza uno con sus necesidades fisiológicas—, llega a la gasolinera del L´Aljub, y piensa que es buena idea ir al baño y fumarse un cigarrillo, alargando antinaturalmente el trayecto. Y nos deja. Sumidos los presentes en una situación ortopédica, nos deja. Un montón de desconocidos, sentados a escasa distancia y obligados a permanecer así, el tiempo que Dios quiera, en una gasolinera a las afueras de la ciudad. Lo que viene a ser la civilización. En ese momento en la emisora de radio que nos ameniza, están hablando de sexo (es uno de esos programas vespertinos en los que gastan una broma, habitualmente de mal gusto a un pobre inocente, y el coro de petardos hijos de su madre le acaba diciendo eso de que si no sabe aguantar una broma, etcétera de otras fantasmadas todas susceptibles de protesta enérgica con zapatillazo sobre la mesa… pero sigo), como no ruge el motor del autobús, los contenidos se entienden altos y claros. A esto los señores de edad provecta fijan sus ojos en mí, muy poco educadamente en mí, y el programa abunda: el locutor transmite —por qué no decirlo, poco poéticamente— la consulta de una separada que escribe preocupada a la sección, porque es incapaz de llegar al orgasmo en sus relaciones sexuales. Los señores de edad provecta, a pesar de que les sostengo la mirada, no bajan la suya. Así que me rindo y busco donde dejarla, el suelo del bus, el botón de parada, rojo, el asiento vacío del conductor, en el momento en que la locutora adjunta y su corrillo proceden entonces con infinidad (infinidad) de trucos para que la separada llegue a sus orgasmos. Que si los deditos. Que si la lengua. Que si comunicación, mujer, comunicación. Y entonces, en el pináculo de la guasa, uno de los colaboradores sugiere la conveniencia de que la señora finja para no herir la sensibilidad de sus parejas, a lo que otro pregonero de la mañana resta, qué va a ser esto, ¡quedarse él atrás en exageraciones! ¡Él sin boina!, incitando a la presentadora a fingir uno para demostrar lo fácil que resulta (entonces me acuerdo de aquel señor que venía a vender alfombras en feria, un presunto oriolano según mamá que tenía un micro incorporado en la barbilla y regateaba litúrgicamente a la nada, a nadie, durante horas y horas, ¿Ramonet?). Los señores de edad provecta siguen mirándome, con sus bocas rectas y sus ojos apuñalados. Y lo finge. Largamente lo finge y tan largamente lo finge que me da tiempo a pensar cómo es posible lo que está pasando —ay bendito, este agujero cósmico ¿cómo ha venido a mí? ¿Cómo he llegado yo a él?—, en varias ocasiones. Uno de los señores de edad provecta hace girar su bastón entre las manos, en uno de los instantes más tétricos que he presenciado en mi vida. Y sorbe sus mocos.

Del horror y la sorpresa contenida por el hecho luctuoso, me saca el pistón de la puerta central, cerrándose tras el conductor que viene diciendo: ¿qué, nos vamos? A lo que nadie responde, las risas desde la emisora interminables, casi perpetuas, mientras nos movemos para incorporarnos al sentido de la marcha. Por la derecha. Reglamentariamente.

Sábado, 26 de Abril de 2008 17:07. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 6 comentarios.

17/04/2008

San... éste

Me acaba de contar que se va de viaje. Lejos, bien lejos. Y la verdad es que como le quiero tanto, no me da ninguna envidia. Me alegra que pueda cogerse un avión y dos y tres, e ir a parar al otro lado del mundo donde uno ni se acuerde del nombre de su ciudad, porque además sé que de alguna manera me podré involucrar en lo que hace, o lo contará muy bien, como lo cuenta él, y casi habrá sido como haber ido. (Porque eso sí, yo esto lo vivo mucho. Para lo bueno y para lo malo soy capaz de adelantarme intuitivamente y estar ahí.) Total, que como nos gusta tanto la Streisand y para rebozarme en lo que sé ha de venir cuando se habla de viajes y de romper la barrera del sonido y etcétera de otras exageraciones, lo primero que he hecho ha sido tomarme un descanso y poner el vídeo de “a piece of sky” y en ese preciso momento, lo que son las cosas, ha salido el sol. Que llevaba nublado no sé los días. Y después ya se me ha ido la cabeza (cabeza loca no quiere toca) a la posibilidad de coger yo un avión y la movida maletera y esas cosas tan divertidas de volar e ir a parar a la quinta leche y no saber y la aventura y todo esto, y en estas otras que siempre digo de despegarse de uno mismo en los aeropuertos, con tanto trajín de personas y maletas y maletines y bolsos de mano e historias, tragedias, alegrías, curiosidades. Que recuperas la perspectiva, la nitidez y es tan sano. Y entonces no sé por qué, en lugar de mirar por la ventana y seguir viendo la posibilidad, he visto la lavadora y la secadora, y la media docena de moscas que revolotean absurdas entre las macetas (qué deprimentes son, la madre que las puso ahí), y la escoba colgada, y el recogedor, el cubo de fregar, el carro de la compra, la bici que quiere que la meta en casa, la ropa para lavar en la boca de la lavadora… He visto todo eso. Y aunque reconozco que hay épocas en las que el entorno me aplasta, y agradecería que el edificio fuese altísimo y pudiera subir en ascensor al piso novecientos noventa y nueve, y conforme fuera subiendo pudiese desprenderme de los cien mil chaquetones, salir al exterior y ver mucho más que el trocito de cielo que veo, con suerte, desde mi cuarto, sino que pudiera ver el mundo entero, entero, desde alturas impresionantes pero de verdad, de las de ataque cardíaco para primerizos, a la izquierda señores Europa, Europa, regodéense en Italia, y ver mucho cielo, mucho, con cantidad de viento contra la cara y que se me saliese el corazón de no caberme el mundo por los ojos, aunque reconozco que extraño no tener el ascensor y que de natural, el mundo es pequeño y en una mañana puedo visitar la mayoría de los escenarios que frecuento, pues eso, que no me pesa, porque yo no viajo, claro, no viajo, pero estoy en movimiento, y lo noto (no confundir con no notarlo) y cuando sale el sol sé que está iluminando un mundo enorme, enorme y gozoso, que yo acabaré viendo. Y es sólo cuestión de tiempo y de no dejar de pedalear. Porque ¿cuántas veces le dije a F. que había otra vida ahí fuera? Muchas. Y es verdad. Hay otro mundo ahí fuera. Y yo voy a por él.

Jueves, 17 de Abril de 2008 14:26. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 6 comentarios.

06/03/2008

Yo, lo que diga la rubia

 

 

 

Hay que ver lo importante que es conocer a las personas, y lo que nos cuesta. Lo difícil que nos parece a pesar de lo valioso que puede llegar a ser. Por no hablar de la cantidad de prometedoras parejas que se han perdido en los abismos de la incomunicación, del desinterés, de la incapacidad manifiesta para ponerle al otro una mano en el hombro y decirle: quieto ahí, que por una vez, voy a hacer el esfuerzo de conocerte. Y no, no voy a esperar a que termine House, ¡lo voy a hacer ahora! ¡Tate ahí quieto te digo!

Y esto, que puede parecer baladí —hala, pues ya está Rosa en todo lo suyo de sus cosas de ella—, no, viene a confirmar que, tras mi paso por una página de contactos (con tacto) —en la que después de tomarme los datos y hacerme un test de personalidad, me sirven en bandeja a un repertorio inmenso de hombres disponibles— una máquina, una triste máquina allende los ceros y los unos y vaya usted a saber si con aspecto de haber sido arrancada del Calipso a zapatazos, es capaz de regalarme una radiografía tan certera, que leyéndola, a punto ha estado de hacerme echar sinceras lágrimas de agradecimiento. Dios mío, pásmate, si una máquina que no me ha visto jamás puede conseguirlo, ¿cómo es posible, preguntóme y al mismo tiempo, asombróme, que cueste tanto verlo, y lo que es peor, aprovecharse de ello, en vivo y en directo?

Pues no lo sé. Rutinas. Desencuentros. Pasos cambiados. Pasos perdidos. Unos calzoncillos demasiado holgados. ¿Un color de tinte desafortunado?

Pero para ir al grano, lo mejor es ir. Y haciéndolo, ello, leer la introducción de la radiografía, que dice así (en pie): Actúas pensando de forma lógica y práctica. Crees que en este mundo tan complejo llegarás más lejos si empleas tu entendimiento con objetividad (71%). Al planear algo o ponerte ciertas metas, tanto en lo profesional como en lo personal, confías en tu inteligencia e intuición (25%). Excluyes en lo posible la influencia de los sentimientos (4%). ¡Sí, señor! ¡Esta es mi Rosa! Y sigue: La combinación de lógica (71%) e instinto (25%), que determina tu conducta, te permite tomar la decisión correcta con facilidad en situaciones difíciles. Quizás, las personas de tu entorno interpreten esta inteligencia como una forma muy refinada y moderna de satisfacer tus necesidades. Es posible que los demás te perciban como una persona fría e inasequible. (¡Ay, cuántas veces me ha pasado esto! Y con paciencia de hilandera he tenido que esperar meses y meses hasta que al otro, “al otro”, se le cayera la venda de los ojos. Pero sigo, sigo:) Si ocultas tus sentimientos a tu pareja, quizás no te resulte fácil abrirte a ella. En una relación es vital entenderse emocionalmente. Aborda, pues, al otro con curiosidad y atrévete a hablar con franqueza. Necesitas alguien que te anime a vivir y expresar a tus sentimientos. Al elegir, presta atención a la nobleza de su corazón. (Sí, creo que nunca me he fijado en otra cosa.)

Pero mis cualidades siguen, que tengo más. En concreto: Tienes dos cualidades que te convierten en alguien muy querido para los demás y, probablemente también, con éxito: generosidad (32%) y capacidad de compensación (36%). Tu voluntad de imponerte (8%) y la tendencia a retraerte (24%) juegan en tu comportamiento un papel menos importante. Y así, los consejos a darme para encontrar pareja son: Tienes el don de pasar por alto las faltas de los demás y tolerar sus peculiaridades, aunque no coincidan con tus ideas. Además, eres capaz de encontrar entre distintos puntos de vista, compromisos justos para todos. Con tanta tolerancia, debes tener cuidado para que no abusen de tu generosidad, y reflexionar sobre si ésta aflora ante el temor de realizar tus deseos o ante la indiferencia. Al elegir pareja deberías buscar a alguien que aprecie tu generosidad y tenga la energía suficiente para mantener la tensión necesaria en la relación. Nota: los resultados de tu test son, en cuanto a generosidad, verdaderamente sobresalientes. Las sugerencias y consejos que aquí se dan están basados en la sinceridad con que has respondido al test. Antes de ponerlos en práctica, deberías pensar si en tu vida cotidiana eres capaz de enfrentarte a alguien que con la misma comprensión. (La duda ofende.)

¿Y en el amor? ¿En el amor cómo seré, eh? Pues la máquina lo sabe: En el amor eres una persona estimulante, entretenida, activa y de fiar (a esta máquina habría que ponerle un piso). Esa combinación de energía y razón te crea muchas simpatías entre los demás. Con tu encanto, te resulta fácil poner cosas en movimiento, sin correr el peligro de parecer alguien inconstante o caprichoso. Al contrario: tienes fama de ser una persona de confianza. Sí. Se me queda el cuerpo divino. Y ésta es la relación que me define: En una relación de pareja eres capaz de armonizar con diferentes tipos de hombres: a las personas de poca iniciativa, les das fuerza; a las que son demasiado activas, puedes frenarlas. En este aspecto, tienes completa libertad de elección.

En una relación sólo serás verdaderamente feliz si puedes aportar toda tu energía y firmeza en conseguir lo que te has propuesto. No te gusta que te asignen el típico papel femenino. Tampoco una relación de pareja basada en sentimientos exaltados sería, a la larga, suficiente. Alcanzas tu plena forma cuando te ves estimulada tanto en el campo privado como en el profesional. El hombre ideal para ti sería aquel al que le gustara que ambos podáis asumir el mando en la relación. ¿Cuánta intimidad deseas tener con tu pareja? Como puedes ver en la figura, tu deseo de gozar de la intimidad con tu pareja es poco acentuado. Prefieres, con todo el amor del mundo, la distancia. Aprecias tu libertad de acción y no le das valor a tener siempre un contacto muy estrecho con tu pareja. Al hacer todo juntos, y compartir intereses te coartarías y, quizás, te pondría nerviosa. En tu caso, es vital que elijas a una pareja que te conceda la libertad de acción necesaria y que se dedique, de vez en cuando, a sus ideas e intereses. Sólo pocos hombres tienen un deseo tan reducido de intimidad como el tuyo (algo así me estaba ya temiendo...). Se requiere un poco de paciencia para encontrar la pareja adecuada (risas). Con un deseo tan grande de distancia, existe el peligro de vivir la relación con uno al lado del otro y que os perdáis de vista. Puedes tomar medidas preventivas intentando dar un poco más de abertura a este punto y aceptar un poco más de intimidad.

Y no contentos con todo esto, negro sobre blanco, bien clarito añaden que en mí prima la racionalidad, la actitud positiva, la intuición, el pragmatismo, la extroversión, el deseo de orden, el convencionalismo, la vida hogareña, la originalidad, el deseo de contacto, la desinhibición, la generosidad, el espíritu de compensación, la adaptabilidad, la tendencia a la tranquilidad y al recogimiento, la energía vital, el autocontrol y para colmo, mi lado masculino está muy desarrollado.

Pues ya está, narices. ¿Tan difícil era?

(Pueden ustedes sentarse.)


Jueves, 06 de Marzo de 2008 18:06. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 5 comentarios.

14/02/2008

San Valentín, grandísimo hijo de su madre



* * *

En el instituto estaba enamorada de un chico que entraba al patio en moto, siempre tarde. Llegaba regularmente tarde y para irse era igual de exasperante, desaparecía el primero. Era guapísimo, pero para ver sus entradas y salidas había que esperar hasta lo imposible (¿no vienes?) o correr más allá de lo razonable al acabar las clases (¿pero dónde vas?). Esperar hasta que cualquiera pudiera darse cuenta de que sólo cuando él aparcaba, sacaba los libros y echaba a andar hacia sus clases, yo me dirigía a las mías; y correr para poder verlo durante unos segundos alejándose hacia donde quiera que fuese. El resto del tiempo, naturalmente, también lo pasaba intentando cruzarme con él en cualquier lado. En la cantina. En la fuente. En conserjería. En el pasillo. Un día a la semana coincidíamos, lejos claro, él haciendo deporte en la pista y yo sentada junto a la ventana, mirándole. Sería en clase de Historia. Puede que fuera de Historia, sí. Qué guapo era, esplendía. En esa hora me daba tiempo a imaginar cómo sería mi vida a su lado. Cómo me besaría, tan tierno, antes de que sonara la sirena. Cómo me llevaría a casa en moto. Cómo sería encontrármelo por los pasillos entonces, y qué haría.

Y así de económicamente yo era feliz.

* * *

Claro que todo no podían ser pasos cambiados en un día como este. El amor (¡pasmate, Rosita!) alguna vez llega a su hora:

 

Jueves, 14 de Febrero de 2008 12:15. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 7 comentarios.

29/01/2008

Coge los asientos que están encima de la rueda

- Quisiera que los hubieses visto. Se comían con los ojos.

- No sería para tanto. Algo de falsete, de peliculero, de fingido, habría. Tan jóvenes es imposible que sepan….

- Te digo yo que no.

- ¿Y tú qué hacías mientras?

- En ese momento estaba pensando en que Letizia se parece cada día más a la Reina.

- Es cierto, está empezando a ser preocupante. ¿Por qué se hacen eso?

- Estará mutando, no lo sé, ¿por qué no te crees que esas dos criaturas se amaban?

- (…)

- Ya sólo nos creemos lo peor.

- Sí.

- Pues va fatal con ese pelo.

- ¿Verdad?

* * *

 

Martes, 29 de Enero de 2008 19:39. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 4 comentarios.

28/01/2008

¡Viva España! (...y sus visincintudes)

Lunes, 28 de Enero de 2008 12:46. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo No hay comentarios. Comentar.

27/01/2008

Tropezón masai

Ignacio lo recordará. Por teléfono nos reíamos mientras intentábamos llegar a un acuerdo con respecto a la cantidad de gente normal que habíamos conocido aquí en la red, entendiéndose por normal, lo que él y yo, en buena conexión y mucha mejor armonía, creímos entonces que aquello debería ser. Nada sorprendente: pues buenas gentes, lo que se ha entendido siempre que eran buenas personas, sin más, que actúan con normalidad, que no llevan un personaje o sí, yo qué sé, durante esta cosa de las horas sueltas, que a veces son más que otras, que a veces son más importantes que otras; en fin, gente normal, sorprendida por los fracasos y agradecida por las alegrías, sin malas intenciones, excelentes peatones con sus días de veinticuatro horas, personas patéticas y al tiempo estupendas de esas que habitan esta pequeña mota de polvo que es la nada.

Y salieron muy pocas. Y lo que es peor, cada día van quedando menos.

Hoy me acuerdo del soldado merluzo que desfilaba al contrario y se reía del resto de sus compañeros por no saber hacerlo, y me pregunto si no estaríamos equivocados en algo. Y en qué. No hay que descartar que los raros seamos nosotros, Ignacio. Sin duda. Porque la línea recta hace ya tiempo que dejó de verse. Porque a estas alturas vaya usted a saber qué línea haya que seguir para, tan enredados, no acabar cayéndonos de las estadísticas.


Domingo, 27 de Enero de 2008 19:17. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 6 comentarios.

06/01/2008

R-e-s-p-e-c-t

- ¿Usted cuántas veces diría que es preciso repetir las cosas para que se entiendan?

- ¿De qué cosas estamos hablando?

- Pues yo qué sé, cosas. Cosas comunes, lo que se entiende por cosas de toda la vida: una opinión, una queja, una orden, una súplica, una exposición, un argumento; en fin, varias palabras con sentido unas detrás de otras de forma que yo te explico esto, tú que estás ahí me escuchas y como te hablo en el mismo código, pues… ¿Cuántas cree?

- ¿Una? ¿Dos?

- Que Dios le bendiga.

 

Domingo, 06 de Enero de 2008 20:24. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 17 comentarios.

26/12/2007

Felices fiestas

Miércoles, 26 de Diciembre de 2007 13:54. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 12 comentarios.

12/11/2007

Cangrejera

Tenía la sensación de que podía controlar, algo, un poco, mis relaciones con los demás, que ya sabemos, o sabía, fluctúan entre lo reconocible y la sorpresa en un ancho de banda manejable.

Vale, pues no. Porque siempre hay alguien que hace algo totalmente inesperado y extraño, incontrolable e inexplicable y por lo tanto, casi amenazante, que no puedo esperar. Que me hace volver al punto cero de conocimiento, de familiaridad —hacia atrás, más hacia atrás, más, al principio—, como si todo lo recorrido no hubiese valido para nada, o se convirtiese en un error de percepción por mi parte. Algo que me hace dudar de lo que he visto o vivido. Sentido. Y que me obliga a plegarme como una navaja de bolsillo, zig, zag. Sin poder evitarlo.

Lunes, 12 de Noviembre de 2007 15:33. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 15 comentarios.

02/11/2007

Y amén

Si una vez haya acabado todo, me meten en uno de esos agujeros tétricos —a los que, haciéndoles un feo de dimensiones inabarcables, he consentido en llevar a quienes tanto quería (esta vergüenza es una de las razones por las que me resisto a visitarlos)—, con lo que he amado la belleza, y la he perseguido, y con lo mucho que me ha importado siempre ponerla en alto y entregarme a ella en todo cuanto he hecho, juro por la sangre que todavía me arde en las venas, que vuelvo en forma de catástrofe natural y arraso.
Viernes, 02 de Noviembre de 2007 16:18. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 19 comentarios.

30/10/2007

Atención...

Martes, 30 de Octubre de 2007 20:21. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 2 comentarios.

11/10/2007

¿Inverosímil o improcedente?

Está lloviendo. De niñas papá no quería que saliésemos a la calle cuando llovía o cuando hacía mucho viento. Impedía que fuésemos al colegio, no le gustaba, porque prefería tenernos en casa para no exponernos, suponíamos, a un segundo diluvio universal. No entendíamos. Tampoco entendíamos cómo le daba tanto miedo que se colocara el moisés de sus hijos junto a una librería, aun cuando él decía que ahí no debía ponerse porque los libros podrían caérsele encima. No parecía lógico, ¿quién iba a empujarlos? Pero es que por no querer, no quería ni que jugásemos debajo de las lámparas. Ni que sentándonos en el balcón descolgásemos los pies hacia la calle. Ni que abriésemos las dos hojas de una ventana para asomarnos. Tendíamos a pensar que era un poco paranoico, el pobre. Que era un bicho raro, papá, por estas cosas —algunas más raras que otras— que nadie le entendía y que constantemente nos cortaban las alas. Natural. Pero esas mañanas viendo estrellarse las gotas de lluvia en los cristales de la casa grande, según su insólito punto de vista, a salvo, han debido interiorizarse y acomodarse en algún lugar de mi subconsciente, porque dejando a un lado lo bien que se está en casa mientras llueve, la delicadeza con la que las macetas abren la boca para decirle al agua, serás mía, y puedo verlo; la paciencia con la que los charcos se hacen un sitio en el patio, la cuenta atrás de las gotas que se columpian en las cuerdas hasta que llegan a cero, ay, y se desmayan, y toda esta belleza, a mí, lo que de verdad me está corriendo por las venas es el recuerdo inoculado de aquel miedo suyo, y las implacables ganas de agradarle. Como siempre. O el regreso inconsciente (dócil, silencioso...) a un lugar cálido donde alguien, aunque fuera de cualquier manera, me protegía. Pensamiento también de muy poca lógica, que mi mente se encargará de racionalizar justo en el momento en que coloque el punto final. Y que descartaré por inverosímil. O por improcedente.
Jueves, 11 de Octubre de 2007 13:59. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 10 comentarios.

24/09/2007

Qué cosas hay que hacer para ser un buen blogger

Sentenciando por encargo de Porto-rosa:

Para ser un buen blogger lo primero que necesitas es carisma. Estar bendecido con algún tipo de gracia, sea la que sea, que te dote de características envidiables que hagan que los demás deseen seguirte y aprender, saber de ti, sobre todas las otras características de tu blog. Haya que esperar a que actualices o no, escribas bien o no, sea tu presentación mejor o peor. Lo importante es que haya alguien, ahí fuera, que te esté esperando porque tienes su favor, porque siempre dices lo que él querría decir o más sencillamente, porque le gustas.

Si no tienes algo de carisma olvídate, no serás un buen blogger. Y el carisma no se vende.

En segundo lugar, para esta cosa de ser un buen blogger, es imprescindible tener cierto criterio a la hora de escoger los lugares donde harás tus apariciones. Cuidadas apariciones. Contadas apariciones. De nada sirve enfangarse hasta el cuello haciendo red, visitando y comentando tu lista de favoritos diariamente, creando correspondencias ahora voy a tu casa que sé que después vendrás a la mía. Eso es pan para hoy y hambre para mañana y una obligación gratuita que sólo genera ruido. Nunca calidad. No tengas en cuenta el número de comentarios de tu casa, y sí el número de visitas. Procura tener esto en consideración a la hora de valorarte como un buen blogger. Selecciona, sé exigente, sibarita, no escribas por escribir. Cállate y guárdate para cuando realmente valga la pena hablar, en tu casa y fuera. Y entonces sí, dilo.

Si hablas más que un sacamuelas, tampoco serás un buen blogger. Serás un sacamuelas.

Y en tercer lugar, escribe como si lo hicieras para una única persona y trata directamente con tus visitantes, poniendo atención en lo que te dicen, atendiéndoles, escuchándoles. Al fin y al cabo es para el diálogo que aquí estamos. Crearás un espacio íntimo, personal. Agradable. Cómodo y cálido. Acuérdate de que a todo el mundo le gusta que salga el director del banco a estrecharle la mano, aunque sólo esté en la cola de ventanilla para sacar dinero. Ten esto en cuenta y espéralo de los demás. Donde no te traten adecuada y personalizadamente, no vuelvas.

Si no te gusta la gente cierra el blog. Hoy mismo.

* * *

Continuarán, si así lo desean, los maestros nonwriter, Juan Avellana y Paolo. Y que me perdonen.

 

 

Lunes, 24 de Septiembre de 2007 10:36. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 58 comentarios.

29/07/2007

Cu-cú

Domingo, 29 de Julio de 2007 22:27. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 32 comentarios.

28/07/2007

Que sepas que son las dos y media

Entre sus camas tienen tres botes de juguetes apilados, dos son naranjas, el tamaño mediano de ikea. En uno de ellos hay piezas sueltas de sus juguetes playmobil y en el otro creo que coches, pero ya no estoy segura. Sobre ellos uno amarillo tamaño pequeño donde guardan las gafas de sol, cromos amorosamente amarrados con puede que demasiadas gomas de pokemon y harry potter, mil relojes de plástico, pelotas pequeñas de las que botan mucho, carteras vacías siempre vacías, peonzas, cuerdas, dipagüers y muchas figuras en miniatura de la guerra de las galaxias, la bola de dragón, pokemon, digimon. Cosas de tener muy por la mano que permanecen quietas, quietísimas tal y como ellos las dejaron. Todos los días a las dos y media suena la alarma de uno de los relojes. Pi, pi. Pi, pi. Pi, pi. Con urgencia. Pi, pi. Pi, pi. Pi, pi. Y después se silencia. Y tal y como vinieron cuando empezó a sonar, que parecía que estarían por aquí para detenerla, para que les recordara aquello para lo que fue programada, vuelven a marchar. Shhhh... Y entonces de nuevo no están. Y los botes de juguetes no los toca nadie.

Sábado, 28 de Julio de 2007 14:50. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo No hay comentarios. Comentar.

23/07/2007

Cha-ca-chá

Los que no salimos nunca somos agradecidos espectadores de paisajes. Se nos hacen imborrables, durables, indelebles. Nos queda grabado lo que estamos viendo por que nunca sabemos cuándo volveremos a prodigarnos y por eso, entre el sentido de la amargura anticipada —inherente a quienes vivimos por y para nuestro propio ombligo— y el de la filosofía primaria —que nos recuerda que cualquier día puede ser el último—, la trascendencia del trasiego está más que asegurada. Así pues, el paisaje que ofrece el tren no es especialmente fastuoso, pero el ojo que lo observa está bajo mínimos en lo que a novedades se refiere o quizá nunca tiene bastante. Y sale a ver. A quedarse con todo. Y entonces las bandadas de pájaros en el horizonte merecen decenas de líneas que nadie sabe escribir, los modernísimos molinos de viento, majestuosos, giran cadenciosamente al compás de la velocidad del ojo, y del tren, marcando el ritmo de cuanto está pasando; las interminables extensiones de tierra, inabarcables y educadamente trazadas, se salpican de balas de heno, cuadradísimas aquí, allá, cada una también con su preciosa sombra que también merece unas líneas, por pequeña, por menuda, por desapercibida; los postes telefónicos, las encinas puntuales, el sol dejándose ir y todo felicísimo, tranquilizador a más no poder hasta que de repente una construcción enorme junto a las vías, armada de gigantesca maquinaria nunca vista, y entonces visiones de trabajadores muy profesionales que ahora, claro, ahora no que es sábado pero que el lunes, sí, como si tal cosa manejando palancas tremendas, esto tiene que salir para León mañana mismo; y acercarse cada vez más a Madrid, saberse en dirección a ella, cuando se la venera como la veneramos los de provincias y sueño de grandes vías y centro y estar donde sucede pero preliminarmente el cielo y el contraste y la paz de la música y todo el tiempo un paisaje exagerado; durante muchos minutos de muchas horas conducirse como el ciudadano del mundo, habitante del planeta pero a lo grande nada de cualquier cosa yo es que viajo bastante y esto es lo mío y deleitarse siéndolo, vivirlo y en el propio ensueño, dejar de grabar imágenes y cerrar los ojos, adormecido por la certeza de atravesar la gran extensión que se eterniza como cuando no estás en ella, sin necesitarte para nada, embalando el heno sin saber que pasarás a adorar su pequeña desapercibida sombra, los pájaros sorteando los molinos como si tú no estuvieras, para instantes después darte cuenta de que no, de que lo contrario y te lo estás perdiendo y no sabes si habrá otra vez y otros pensamientos que mejor no repetirlos, y entonces obligarte, literalmente obligarte a lo imborrable, durable e indeleble, para grabar imágenes que nunca estarán a la altura de lo que el viajero agradecido, el auténtico viajero agradecido que no eres tú y desde luego no soy yo, sería capaz de articular.

Lunes, 23 de Julio de 2007 23:49. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 2 comentarios.

17/07/2007

(En algún momento entre éste y aquél en el que la rutina vuelva a esta casa, el blog volverá a lo suyo, que es lo fino y lo menudo. Mientras...)
Martes, 17 de Julio de 2007 23:49. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo No hay comentarios. Comentar.

Los ratones coloraos

 

El que me conoce ya sabe que mis hijos llevan ya unos cuantos días fuera de casa. Que todavía tardarán unos cuantos más en volver. Están en un lugar maravilloso para ellos, donde les cuidan tan bien como les cuidamos por aquí, pasando las vacaciones con su padre. Son unos críos estupendos, de buen corazón, sanos, con gran sentido del humor. Casi todas las noches del año, antes de dormirse, tengo que venir a su habitación varias veces a decirles eso de, pero queréis dejar de reíros ya, por que hasta el último minuto del día están partiéndose con sus cosas. Se les quiere enseguida. Saben hacerse con cualquiera, y se les quiere todavía más profundamente cuando tienen ciertos gestos de buena persona, generosa, dulcísima, que es incapaz de hacer daño. Por ejemplo (voy a poner un ejemplo, hombre), ayer hablé por teléfono con los dos. Primero se puso el pequeño, que me contó toda su retahíla de crío pequeño, de no sé qué historia con una pelota pequeña de baloncesto con la que juegan ahora en la calle pero que llevan mucho cuidado con los coches y que si se había hecho un montón de pupas una de un tamaño de dijo, dos centímetros. Y después se puso mi hijo mayor (se pasan el teléfono con gran protocolo), ahora se va a poner P., mami. Y me estuvo contando que salieron a la mar con el barco, que vieron la procesión, cientos de barcos dijo, que bajó y subió por la escalerilla para bañarse, que al llegar a lo más alto, donde hay un gran colchón para tomar el sol, se habían sentido muy bien, que si el viento, que si la velocidad, que si abrían los brazos, que si casi se caen de culo. Esas cosas. Y entonces yo dije eso de, ay, y mamá qué, pobrecita mamá, ella aquí trabajando. Pero sólo para hacerme la mami mimosa. Le supo mal, casi pude oírlo (qué egoísta es el amor) ay, sí, pobrecita, y corriendo corriendo sin darnos tiempo a regodearnos en la pena le respondí, pero quiá, tú no te preocupes, que si tú te lo has pasado bien, mamá es como si hubiese estado allí. A lo que él me dijo, sobradísimo, claro, mamá, es que tú y yo somos como ET y Elliot. Pero claro, por supuesto, donde tú, yo. Y entonces me doy cuenta del esfuerzo mental, suyo, por caer rápido, ágil, en algo poco dramático, gracioso, que le quite hierro a la situación que él sabe, tiene su cosita rara. Y que lo diga. Y que nos riamos pensando en que si uno llegara a vomitar, vomitaría el otro, y que llevaría mucho cuidado con la comida entonces. En cierta manera, tan pequeño, es consciente del mimo con el que hay que tratar esto. Y me derrito.

Saben ya más que yo. Estos saben más que los ratones coloraos (se dice siempre...).

Martes, 17 de Julio de 2007 23:33. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 14 comentarios.

14/07/2007

A.

Todos los años las mismas cosas, pero siempre diferentes. Lo de la filología inglesa no cambia, ni su pelo negro, rizado, ni su estatura colosal. Ni que viajó a Londres y estudió allí unos meses y en casa la echamos terriblemente de menos, que era la primera vez que nos separábamos y que cuando volvió me trajo una goma roja con la que se hacían burbujas que no explotaban nunca y que arrojé a miles por la ventana de mi habitación al patio. No cambia su puño cerrado sujetándole la cabeza y el dedo pulgar, rascándole la barbilla -izquierda, derecha, como un diapasón- mientras estudia en uno de los sillones que forró mamá. Ni sus larguísimas y preciosas piernas y sus feísimos y también larguísimos pies. No cambia su dulzura, ni con cuánta paciencia levantaba la mirada de los libros -libros, libros- para respondernos. Recuerdo su peinado, su nariz, sus labios. Perfectamente sus labios y sus ojos abriéndose y cerrándose. Y unos pendientes de aro. Su uniforme de azafata en el mundial ochenta y dos. Recuerdo una blusa amarilla chillón que llevaba puesta el verano que regresó de Francia. Y luego la nada. Espesísima. Y después de la nada, el día que tuve que acompañar a mamá al lugar donde trabajaba, que llegamos juntas al mostrador y un señor con mucha cara de lástima le dio unos papeles, de ella, y mamá se echó a llorar casi desplomándose, la pobre, y yo le cogí el bolso y los papeles y la tomé del brazo y me la llevé de allí, adiós gracias ya saliendo, para que nadie pudiera verla. Y caminamos por la acera del sol en pleno agosto hasta que llegamos a casa y ni siquiera nos dábamos cuenta de que nos asfixiábamos hasta que subimos las escaleras y mamá se metió por el pasillo al fondo y yo me senté en uno de los sillones forrados y la escuché durante mucho rato, ahogándome sin aliento. Todas las mañanas de muchos días igual hasta que había que ponerse a hacer la comida y salía a la cocina a pelar algo, todas las mañanas con más miedo a su dolor que al nuestro. En fin, todos los años las mismas cosas que siempre duelen igual.

Sábado, 14 de Julio de 2007 22:53. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 26 comentarios.

01/07/2007

No cierres los ojos, que te mareas

Supongo que será para todo el mundo igual, que en nada me diferencio de la mayoría, pero es que me parece tan curioso. Tan curioso. Sucede que cuando freno y la vida se ralentiza entre mis manos y puedo fijarme en los perfiles, y en los colores, cuando por fin puedo parar a darme cuenta de lo que me acaba de pasar, entonces, sin escuchar engranajes, sin más, vuelta de campana, de nuevo acelerón y cabeza abajo y cabeza arriba y fuerza centrífuga para dejarme, zas, en otra posición, despeinada, con cara de velocidad. Es deliciosa en esto, esta vida. Imprevisible. Cuando le cojo el aire a vivir con los críos, al colegio, a alternar sus cosas con mamá, a conjugar mi horario conmigo misma, y comienzo a ver claro el camino, los escalones de la subida y el pie que me lleva, entonces llegan las vacaciones con papá y se van. Y no están. Y soy otra persona, innegable, soy otra, no es que lo diga yo, es que soy otra. Es como sacarse los vaqueros en agosto. La piel tiene que oxigenarse, la sangre quiere circular. Saqué una pierna y saco otra, camino con libertad. No tengo que hacer ni la mitad de la mitad de las cosas que antes tenía que hacer, por obligación, por devoción o por rutina, y entonces, tengo tiempo libre. Tiempo libre, se me olvidaba qué era eso. Y puedo leer, y escribir, mirarme a mí misma teniéndolo, perder horas mirando al techo. Y asimilarlo, acostumbrarme a que nadie me espera, ni me reclama, ni quiere que le prepare la cena o le repase unos deberes. Soy una palabra en un índice, rosa, monda y lironda, y puedo ir al espejo a mirarme en este tiempo libre que nunca tengo, comprobar qué cara me pone. Pues fíjate, qué cara de tener tiempo. Y la casa lo sabe. Los libros me hacen así, así, con las cejas, sonriéndome. Incluso me he dejado el vaso del café a los pies del sofá y pienso dejarlo ahí hasta la noche. Tan espléndida estoy. No voy a dedicar ni un triste pensamiento al trabajo hasta mañana. Ni a ti. Voy a poner música de la Holiday, a darme un baño y a esperar el próximo acelerón. Espero que me dé tiempo a coger la toalla.

Domingo, 01 de Julio de 2007 18:48. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 23 comentarios.

19/06/2007

El fútbol también amansa a las fieras

Cualquier cosa que recuerde de él con mucha probabilidad será falsa. Adulterada. A estas alturas ya no soy capaz de separar ni su grano ni mi paja. Pero que nos llevaba hasta Madrid en su adorado Mercedes sólo para recorrer la Castellana una y otra vez es más que cierto. No se hartaba nunca, diésemos las vueltas que diésemos, y cada vez que pasábamos por el estadio nos recordaba que allí estaba el estadio, ¿veis? ahí está el estadio, y a la siguiente vuelta volvía a repetir dónde estaba, y chalado perdido a la siguiente, también. Así que imagino que más que por aquí, por nuestras casas, si es verdad que uno puede elegir donde quedarse una vez se ha ido, él tiene que haber querido quedarse cerca del Bernabeu. No me cabe la menor duda. En días como el de ayer además lo imagino vestido de domingo, exultante de alegría viendo marcar goles a los blancos de su corazón. Llenándosele el pecho y los ojos de lágrimas de fiero orgullo y siendo más feliz que un chambi. Fumándose un puro.

A mí también me gusta mucho Madrid. Y el Real Madrid. Por si no se había deducido de todo esto. Y me tranquilizan. Yo sé lo que me digo.
Martes, 19 de Junio de 2007 01:50. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 12 comentarios.

27/05/2007

Merde

El salón está en absoluto orden. Los sofás están ahuecados, perfectos, y los libros de las estanterías ordenados. Las revistas en dos montones, la distancia entre los montones también es estética y agradable. La televisión perfectamente alineada con el contorno del mueble, las puertas cerradas, no hay una sola mancha sobre ellas. Te inclinas así y lo compruebas. En la cocina suena el lavaplatos -el sonido nocturno que significa, por hoy ya está- y sobre uno de los sofás, mientras me tomo un vaso de leche con nesquik y un trozo de fogaseta, el mando a distancia. Mirándome, olvidado por todos en un lugar que no es el suyo. Mientras me acabo el vaso me planteo la posibilidad de dejarlo ahí, en lugar de llevarlo con sus dos compañeros, y decido que sí, que como ejercicio de caos voluntario, sí, y entonces termino de cenar y en lugar de despachar y clausurar la zona para no tener que volver a ella, me llego primero hasta el fregadero, paro el lavaplatos, meto los restos de mi cena y limpio y pongo la bandeja en su sitio. Salgo de la cocina, me dirijo al salón y me voy derecha hacia la televisión (claro, como me tocó volver). La apago. Vuelvo a mirar al mando, ahora ya no me cuesta nada, si paso junto a él, cogerlo y ponerlo en su sitio. Y voy. Y lo cojo. Y lo pongo.

 

Domingo, 27 de Mayo de 2007 23:50. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 13 comentarios.

13/05/2007

Inútil-mente

Siempre volvían en verano, cuando hacía tanto calor como hace hoy, con regalos. Los titos venían de Francia y el mes de vacaciones lo invertían en ir poniendo al punto una casa que habían comprado con el dinero del exilio, y en nosotras. Los regalos franceses, que esperábamos durante todo el año, eran de lo más glamuroso: vestidos, jabones, sandalias, perfumes, bombones, café, vino, muchas botellas de vino, caramelos (el envoltorio blanco, rizado, con la fruta dibujada fuera y su nombre francés, de modo que era inevitable no acabar guardando estos papelitos por los cajones, tan bonitos como eran) y un montón de cosas más que detestablemente olvido. Una vaca deliciosa, daban ganas de morderla, para mi hermano pequeño; sí, una vaca con ruedas que las mayores le rompimos forzándola bajo nuestro tonelaje. Pero también a mamá le traían collares, pendientes a la moda, batas y camisones que después nos probábamos todas, y a nosotras, personalizando cada paquete con una tarjeta también francesa y por lo tanto adorable, algo especial. A mí una vez me trajeron un pájaro que ya llegó a España diciendo "Rrrrrrrrrrrrrrrrrosi", así, arrastrando mucho la erre. Rrrrrrrrrrosi, decía el animalejo, negro, con el pico rojo y unos ojos saltones muy desagradables. Por lo visto carísimo. Rrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrrochi, con che, mejor dicho. Y yo pasaba horas frunciendo el ceño frente a la jaula sin terminar de comprender a santo de qué, aquel bicho sentía la necesidad de repetir mi nombre una y otra vez. Me parecía que estaba chalado, el pájaro. Así que lo solté. Lo habíamos dejado en el balcón, sólo tenía que dejarle la puerta abierta y correr dentro de casa, cerrando deprisa las hojas de la puerta (las aves, francesas o no, exceptuando los gorriones, siempre me han dado algo de miedo y más aquélla, que sabía hasta hablar). En fin, que tarde o temprano escaparía. Cuando se descubrió el pastel, mi tía A. me sentó sobre sus rodillas, siempre lo hacía, diciéndome que había hecho muy mal, pero no riñéndome, sino utilizando un tono muy dulce, divertido, casi riéndose ella y el resto, como si todos hubiesen estado esperando que mi reacción fuese ésa y les hubiera dado la razón. Como si hubiese tardado demasiado en abrir la puerta de la jaula. Como si hubieran estado observándome fruncir el ceño y eso hubiese sido lo mejor del regalo. Desde ese verano, no recuerdo de qué año, comenzaron a tomar forma para mí los adultos. O no, ni siquiera eso. Comencé a fijarme en ellos, en observar sus reacciones, sus movimientos, en atender sus conversaciones para dejar de una vez de caer en sus trampas.

Un buen montón de años después sigo siendo igual de previsible para el mundo entero. Tengo que pensar en esto. Pero poco. De sobra sé que no sabré ponerle remedio.


Domingo, 13 de Mayo de 2007 13:39. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 4 comentarios.

22/04/2007

22 abril 16:51 ENTE PUBLICO RTVE, Madrid, España

Yo estaba revolviendo unos suéters en un Zara de Alicante cuando me llegó un sms de susej al móvil diciéndome que habían hablado de este blog en Radio 3 . Recomendándolo (no puedo decirlo sin poner la cara de confesar que me he comido una caja de donuts). Y estrangulando una gracia de Chandler, sólo puedo decir sí, amigos, seguid poniendo esa cara veinticuatro horas más, y tendréis la que tengo yo ahora mismo.

A quien sea, que estuvo aquí por última vez a las cinco menos diez, gracias. Si tienes en tus manos ir poniendo esta carita (ésta) en las personas, eres una persona afortunada.

Domingo, 22 de Abril de 2007 18:34. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 42 comentarios.

09/04/2007

Anoche

En el sueño estaba con mis hijos puede que en su colegio, puede que en nuestra casa, con seguridad en un lugar conocido. Irrumpiendo en la tranquilidad, de repente, una guerra (sabía que era una guerra, un ataque terrorista, algo terrible e impredecible de mucho miedo). Desastre, ventanas rotas, ruidos horribles, miedo, caos. Yo abrazaba a mis hijos, acostados en el suelo a los pies de una mesa, boca abajo. No podía mirarles pero estaban allí, bajo mis brazos. Cuando parecía que había pasado lo peor, a menos de un metro de los tres apareció un misil, o un proyectil, o algo parecido a un misil y a un proyectil que en mi sueño (esto lo sabía porque era mío) estaba a punto de estallar. Vino deslizándose por el suelo, y llegó a nuestro plano justo para pararse. Venía a terminar con todo. Se produjo un silencio en el que valoré si debía salir corriendo, si en mi carrera sería capaz de escapar de la muerte y también si me daría tiempo a tirar de mis hijos conmigo. Claramente no daba tiempo ni a salir corriendo ni a salvarlos a ellos. Silencio. Entonces un ruido creciente, como de cuenta atrás ensordecedora, y mi voz que deja de escucharse. La muerte. Y mis hijos conmigo. Entonces grité con todas mis fuerzas algo tranquilizador, o presuntamente tranquilizador para que no temieran, tranquilos, vamos al cielo, les dije, y no me dio tiempo ni a mirarles, sólo a sentir su aterrorizada presencia bajo mis brazos. Porque no me oían. Que vamos al cielo, repetía, me desgañitaba y no me oían. No podía quitarles el miedo. Me desperté. No sé qué hora era, ni siquiera tuve fuerzas para mirar después el reloj. Llovía. Me había destapado.

Lunes, 09 de Abril de 2007 12:10. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 11 comentarios.

04/04/2007

Como vaya, verás

Estoy entrando en esa edad (escribo estoy entrando en esa edad y se me van las pantorrillas al techo, pero sigo) en la que los alevines de tiburón se acercan a mí para tantear. En esos años en los que echarme una moneda al aire en forma de coqueteo, es, viniendo de esta porción del masculíneo conjunto, y para ellos, algo emocionante. Turbador. ¿Qué pasaría si agarrara mis chichas, abriendo mucho los brazos, levantándolas con gran esfuerzo, y me dejara caer con todo mi peso sobre una de estas criaturas?

Miércoles, 04 de Abril de 2007 00:11. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 22 comentarios.

19/03/2007

Cinco cosas que debía, hace ya un vergonzoso tiempo

 

- Duermo con todas las ventanas de mi casa cerradas y sus correspondientes persianas bajadas al máximo. Verano e invierno. Es una mezcla de inseguridad, de miedo y de síndrome de mamá gallina. Me da un miedo terrible (que eso sí, dura segundos) bajar la basura, o entrar a mi casa después de haberla dejado sola durante un día o dos. Estoy segura de que dentro habrá alguien, aprovechando que no estaba alerta, que la habrá tomado y no precisamente con propósitos literarios. A pesar de eso, meto la llave con arrojo y entro. También me asalta alguna vez, duchándome, la idea de que si cuando lo hago, estoy sola en casa, alguien entrará por la puerta y me cogerá indefensa (esto hila con lo de dormir con el cuello tapado), así que no dejo de vigilarla casi constantemente. Incluso en mi delirio, alguna vez he imaginado qué diría él (que siempre es él) y qué le respondería yo.

- Ayer viendo un programa de televisión, recordé cuando nos hacían dibujar con plumillas, plumillas de varios tamaños que había que intercambiar sobre la marcha según el tamaño de la letra o del modelo, y que me encantaba. Que me embrujaba dibujar, que lo he olvidado y que debería hacerlo más. Porque no lo hago nada mal, y porque es algo que como escribir, se puede hacer en silencio. Y las cosas que se pueden hacer en silencio (como escribir, como dibujar, como leer, como hacer punto de cruz, ganchillo, cocinar, poner orden en los libros, doblar decenas de calcetines, arreglar las macetas, tender, guardar los papeles de la intendencia y otros) son las que más me gustan. Sobre todo si haciéndolas, puedo disfrutar también del silencio de los demás. Me permiten pensar, y a la vez aprovechar el tiempo ("aprovechar" y "darme cuenta", dos conceptos primordiales y contrarios en mi vida, hay que ver) y eso lo valoro y lo busco, mucho.

- Tengo la ruinosa costumbre de tener que empezar a hacerlo todo desde el principio, para saber cómo hacerlo. Cuando estructuro una tarea, o la tomo punto por punto, y desde el punto cero, o me pierdo. Soy así de tonta. Y el punto por el que tengo que empezar es eso, el punto por el que el tengo que empezar. Y aunque me hace perder mucho tiempo tener que retroceder si es que me encuentro algo a medio hacer, el resultado final es excelente. Cuando le cojo el aire a algo (son tan pocas cosas, si bien se mira), procuro que no quede ningún fleco suelto. Y hacerlo con corazón, si eso es posible. Y ponerme yo ahí, en la cosa, en todo lo que soy. Intentarlo. Sea lo que sea.

- Extraño la época en la que saltaba del sofá de un brinco si es que me lo pedían, o si es que tenía que hacerlo. Ahora me cuesta un auténtico horror levantarme de él. Aun queriendo. Cuando me despierto (en él, en la cama, en el filo de una espada) necesito, mínimo, diez o quince minutos para poder y querer abrir los ojos. Soy vaga vocacional. Y preciso lentitud, parsimonia, y acciones que no me atropellen. No me gusta que me avasallen y no se lo permito ni siquiera al reloj, así que conociéndome, sacrifico minutos de sueño en pro de llegar a tiempo a los sitios, a los horarios. Ni qué decir tiene que después de la siesta, hasta que no me tiro dentro de una taza de café con leche no soy persona. Ni lo parezco.

- Durante mucho tiempo, ya no sabría decir cuánto (sin detenerme a explorarlo, cuando no hay ganas), aborrecí el sexo. Sé por experiencia que no soy única en esto, como no lo soy en tantas cosas. También es cierto que haciendo mal uso de él, de lo que significaba o yo creí que significaría, perdí todo interés. Y también es cierto que cuando te dan la oportunidad de repasar punto por punto, sin más alternativas, la coreografía de cada vez, acabas centrándote más en cuál será el siguiente paso, y jugándote cosas contigo misma si te equivocas (lamentablemente, errando cero), que en el placer. Incluso cuando el intérprete cambió, la costumbre de repasar no se perdió, y hubo de pasar todo ese tiempo que ahora no quiero calcular, para dejar de pensar. Y simplemente, estar. Y sentir.

 

 

Lunes, 19 de Marzo de 2007 14:10. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 16 comentarios.

17/03/2007

De cómo los enamorados tienen la certeza de que están apretándose contra algo bien grande gracias al tono y al volumen y a la dulzura con la que se comunican

Ella: (mimosa) Ooooooyeeeee...

Él: (mimoso) ¿Qué....?

Ella: (hecha un charquito) Nada...

 

 

Sábado, 17 de Marzo de 2007 21:44. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 12 comentarios.

El Luis Butrón

Este mediodía estaba recogiendo los cacharros y por la ventana de la cocina de vez en cuando miraba hacia la calle. Pocas veces encandila el trozo de acera que se puede ver al otro lado, esa es la verdad, pero hoy aparcaba un gran turismo azul marino flamante y brillaba tanto, y estaba tan nuevo, que mi urraca se ha quedado prendida. Zafiros, diamantes, joyas preciosas. Una vez se detuvo, salió de él un señor de unos cuarenta años, muy guapo, con el aspecto que me gusta en un hombre; se estiró preciosamente, extendiéndose sobre el plano visual y abarcándolo por completo, y yo, mientras soltaba el tupper de la paella de ayer, comencé a proyectar en mi imaginación, paralelo, el deseo de que cruzara la acera y con sus llaves entrara en casa. Nuestra casa. Y al tiempo pensé, será viajante, comercial, por su aspecto no hay ninguna duda: representante de Louis Vuitton. Está molido, míralo, habrá tenido una agenda apretadísima de muchos kilómetros y muchas comidas y mucha batalla y mucha vida fría e intrascendente. Ojalá se meta en mi portal. Y jolín, qué suerte, habrá alguna mujer por ahí cuya puerta sí se abrirá (aquí ya arrogándome el derecho de tener un ejemplar de estos) y él entrará como Pedro y olerá de maravilla y dirá, ya estoy aquí, con esa voz del hombre que a mí me gusta. Pero, ah, cuando descolgó su americana, en mangas de camisa gracias a Dios largas, gracias a Dios azules, gracias a Dios con una hermosa y finísima raya blanca, eructó. Jesús, eructó e incluso desde arriba se oyó. Bajé la persiana inmediatamente. Horror. Qué desagradables son las caídas de los mitos.

Sábado, 17 de Marzo de 2007 20:42. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 6 comentarios.

10/03/2007

¿Sempre libera?

En cierta manera es como caminar, pero un caminar que dura años sabiendo que te has desgastado. O que te has hundido. Que sólo se te ve en superficie de rodillas para arriba, y en plena guerra por no seguir bajando. También de algún modo adaptación a ese medio, a esas condiciones, paulatinas, que no llegan de un día para otro como no le llegan a nadie. Y entonces sentir peso sobre los hombros, puede que demasiado grande, que sacas a flote con esfuerzo, pero sacas. Y para colmo ser consciente de que cualquier pluma, una pluma más, se notaría, y por supuesto puesta en marcha de mecanismo de rechazarla, de aislamiento frente a la carga. Y protegerte de ella, infantilmente creyendo que ya has tenido suficiente. Como si alguien llevara la cuenta. Fluctuando entre arriesgarte o protegerte, arriesgarte o protegerte. Sorteando y saliendo victoriosa por tus aceras de rodillas hundidas y mucho cansancio (ya, sí, ya) hasta que, algún día de algún año, ¿aleatoriamente merecido?, te ves en un espejo de acciones ya muy evidentes de estar peligrando el punto de flotación, de que te trague más la tierra y entonces visión completa de la decadencia. Ay, madre. De frente y de cabeza, para que no se diga. Y toma de decisiones. O no. Y puede que tristeza. O auto lástima. Y parálisis, niña, lo peor de todo, parálisis. Así que siguiendo las normas de la casa, ejem, perdónate porque es sólo miedo a no hundirte más. A qué podría pasar si siguieses hundiéndote, a qué reacciones serían propias de ti entonces y cuál sería la adaptación a ese medio. Perdónate, hija mía, y haz caso a tu instinto porque quizá sea cierto que una pluma más pueda acabar contigo.

Sábado, 10 de Marzo de 2007 19:50. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 21 comentarios.

24/02/2007

Por esto por esto y por esto

En este blog no se habla de política porque para su dueña la vida -entendiéndose por la vida todo aquello que sí palpita y sí alienta- cualquier cosa (cualquiera) es mil veces más importante y tiene un millón de veces más valor. No se condesciende a hablar de política estando la primavera al llegar, los niños persiguiéndose por la casa, las macetas más verdes y altas y fuertes que nunca, la música que él me regaló sonando, el regustillo del café caliente sobre los labios, el sol reflejándose en las ventanas del edificio de enfrente en el que un par de alturas más arriba, echa horas muertas una niña que podría ser rumana, posiblemente búlgara; no se habla de política estando la secadora preparándome la ropa limpia para extenderla sobre las camas, no señor, no se habla. No se habla de política porque tenemos planeada una tarde de sábado familiar en la que habrá bebés y abuelas, en la que habrá tías que sobarán puede que demasiado a bebés y a abuelas; nada de política porque mañana toca domingo playero, en el que por satélite se nos podrá ver al sol, leyendo, metiendo los pies en el mar heladísimo de febrero con una cerveza también helada en una mano y un pincho de tortilla en la otra, en el que escucharé los gritos de felicidad de los niños y los míos por andar revolcándose en la arena. No se habla porque cualquier otra cosa (cualquiera) fluye, nos alimenta, nos abriga. Y no se condesciende a hablar de política porque son las cinco y media y, ejem, ya llegamos tarde.

Dejo una canción puesta para acompañar las imágenes de mucha felicidad que van a sucederse de aquí a mañana. Feliz fin de semana.

Sábado, 24 de Febrero de 2007 17:26. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 29 comentarios.

06/01/2007

(Como no se acabe pronto enero, verás...)

He tenido una revelación.

Mientras veía la televisión y en la frontera entre la consciencia y la pedante presencia del equipo de presentadores del programa especial Disney, lo he visto claro. En el puesto número nueve de los largometrajes animados preferidos por el público, han anunciado el de Blancanieves y los siete enanitos. Y Blancanieves y los siete enanitos, para el que no lo sepa, es de 1.937. Rápidamente mi cabeza se ha puesto a atar cabos: pues Rosa, con lo rápido que te has puesto en 2.007, ¿cuánto crees que vas a tardar en estar en el 2.037, cuando esa película tenga cien años, en un día probablemente como el de hoy, también sábado o puede que festivo, en el que el sol habrá salido a eso de las siete y pico de la mañana? Y lo que es más grave, date cuenta, querida, de que eres de una generación muy, muy próxima a las primeras películas Disney; comparativamente tu nacimiento está más cerca de las primeras que de las últimas, luego vas como un tiro hacia esa fecha; estarás en 2.037 cumpliendo sesenta y siete años dentro de un suspiro. Y mírate.

Aquí es cuando he tenido la revelación. Y me ha pillado en bata tirada en el sofá. En una de esas posturas poco ortodoxas que es tan mala para la espalda, sin vestir en todo el día, despeinada, sin una triste máscara de ojos, en el penúltimo día de mis vacaciones, con la casa llena de cajas de juguetes, de piezas sueltas, de barcos donde no suele haber barcos, de cartuchos desperdigados para las videoconsolas. De niños disparándose balas de cañón. Me ha pillado pero bien pillada la revelación, oiga usted. Y me ha pasado por encima.

¿Pero esto qué es? No puedo dejar pasar ni un sólo día más sin aprovechar que todavía me rige la cabeza, que puedo valerme por mí misma, y más que eso, que estoy a tiempo de llegar donde quiera, todavía, y en el mejor momento para saborear y disfrutar de mi pareja. ¡Que aún puedo tocarme la punta de los pies sin doblar las rodillas, caramba! Tengo que valerme de todo eso para sacarle más partido a mi vida. Ya está bien, jolín, ya está bien. Se pasan los años volando. No quiero ponerme en sesenta y siete años sabiendo que me he conformado, que me estanco hoy y no muevo el culo. No quiero. No. Tengo que ponerme a pensar. Y rápido. Mi historia no termina así.

¿No te digo yo que no?

Pues eso.

Sábado, 06 de Enero de 2007 17:26. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 17 comentarios.

03/01/2007

Haz un poder

¡Eh, tú!

Sí, tú. El que nunca me deja un comentario pero ya tiene la costumbre de venir hasta aquí.

¿Te importaría mucho dejar un par de líneas hoy? Sólo hoy. Y decir si eres hombre o mujer, desde dónde me lees y a qué te dedicas?

Anónimamente.

Sin compromiso.

¿Sí?

Miércoles, 03 de Enero de 2007 12:12. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 29 comentarios.

27/12/2006

La importancia de llamarse Celia

Puede, no digo yo que no, que me sirva de bien poco hacer propósitos para el año nuevo. Tengo la piel tatuada con decenas de marcas que me recuerdan —lo sé, y los que me conocen lo saben— lo que soy y lo que seré capaz de hacer. De soportar. El margen de riesgo que estoy dispuesta a correr. Tanto es así que difícilmente puedo ya engañar o sorprender a alguien, salvo de vez en cuando a mí misma. A estas alturas soy bastante predecible y mis márgenes no tienden al infinito, sino que cada día son más visibles. Cada día más cercanos.

Pero dentro de mis dominios hay movimiento, de escaso recorrido, sí, pero lo hay, y cada año que se me escapa —porque se me escapan—, cada dolor del que sobrevivo me vuelve más y más consciente, más y más sensible. Me eriza los pelillos del cogote. Me despierta. Y sirve. Cada día de cada mes de cada año, crezco. Aun dentro de mis dominios crezco y a pesar del miedo, sigo esponjándome. Estirándome. Mi corazón siempre por delante. Y es por moverme a impulsos, a impulsos siempre cogidos con los alfileres de la improvisación, por lo que nunca hago propósitos de año nuevo. Sé que después seré incapaz de cumplirlos. Siquiera recordarlos.

Cabeza loca no quiere toca.

Pero este año, casualidades de la vida, cuento con un día cero. El de hoy. Hoy es el día cero, creo absurda aunque fieramente en él porque también hoy pasará una cosa grande, y como ella, sólo voy a proponerme luchar por lo que quiero. Por mi aire. Sólo eso. Algo que está a mi alcance, luchar siempre por mi aire. Y que sea lo que Dios quiera.


Miércoles, 27 de Diciembre de 2006 18:07. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 8 comentarios.

11/11/2006

Vamos a contar mentiras

En alguno de los muy divertidos y recomendables episodios de la serie Sexo en Nueva York dijeron algo que no se me olvida y que últimamente no dejo de recordar: "nos pasamos la vida entera esperando encontrar la relación perfecta, cuando a lo mejor deberíamos conformarnos con una buena".

Y sí, estaríamos de acuerdo, en principio por cuanto de sentido común tiene y por la cantidad de crímenes que se cometen en nombre de la perfección -que reconozco haber cometido-, pero, ah, reeducar las expectativas, bajar el listón del número de palpitaciones por minuto, ¿se convertirá con el tiempo en algo inevitable?

En fin, yo, a fuerza de realidad voy dándome cuenta de que se puede vivir en soledad. Pero sólo a fuerza de realidad. Los días se empujan los unos a los otros y pasan los años, los hombres, las llamadas telefónicas, las flores, los instantes de felicidad. Pasan. Y aunque me parezca mentira mi manera de querer no es la más afortunada, y lo que es más grave, fisiológicamente -por mucho sentido común que entre en pugna, y pelee- me veo impedida para cambiar. No me valoro, por algún motivo que hoy se me escapa (aunque tenga mis sospechas), no lo hago y por lo tanto tampoco sé exigir lo que merezco. O es eso, o es que dejo en manos de los demás la responsabilidad de no acabar abusando, en un, por lo visto, estúpido control de calidad que teorícamente separaría el grano de la paja. Y no he tenido suerte. La verdad es que no. Ni he dado con el que estuviera dispuesto a cuidar esa ceguera que equivocada o no, no puedo evitar; ni he aprendido a sortear, a prescindir de la necesidad humana de sentirme querida.

Por eso me pregunto cuánto tardará el corazón en salir a las puertas del pecho, hacer así, así, con los puños cerrados y expulsarme, con portazo y con razón, al paraíso de aquellos a los que no les inquieta, ni inquietará, detenerse a pensar en cosas como éstas. Y si me importará.

Sábado, 11 de Noviembre de 2006 11:45. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 13 comentarios.

23/09/2006

Hacia la llama

No se trata de genialidad, sino de afinidad. Semejanza. A veces coinciden en un blog, pero no es lo habitual (¿tantos genios a la mesa a la hora de comer? no, no, imposible, ninguno come a la misma hora). Lo normal es que en las casas de los genios no haya nadie mirando, ni escuchando, y rellenen páginas y más páginas en silencio, que es como hay que trabajar para que las cosas salgan bien. Sin distorsiones. Peleando con las palabras para ajustarlas al tamaño de la idea. Lo demás es afinidad, simpatía, aprecio, cariño. Lo demás es otra cosa (preciosa cosa). Porque no basta con escribir bien, eso sí puede hacerlo cualquiera (los de las últimas filas es que son un no-parar), hay que crear un espacio en el que la gente desee dejar los zapatos fuera y entren en inocencia, ingenuidad, y al leer, aun no entendiendo, crean haber presenciado algo importante, haberse bañado, pringado. Algo como un mundo de grande por recogido que sea, particular, especial, único. Algo de lo que haya que salir también de puntillas y en silencio. Con respeto. Y así sí. Genialidad y no afinidad. Que la afinidad es otra cosa y arrastra demasiado ruido, demasiada gente.

Sábado, 23 de Septiembre de 2006 12:12. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 12 comentarios.

14/09/2006

Amistades: cómo perderlas

He tenido muchas ganas de escribir, muchas, durante largo tiempo. Casi más necesidad que ganas, eso también. Y gracias a mi afán perfeccionista por cuanto hago, he intentado hacerlo lo mejor posible —otra cosa es que lo haya conseguido alguna vez, detalle éste que repasando el contenido de este blog, compruebo que ha sucedido menos veces de las que me gustaría—; pero en resumen se puede decir: uno, que me he divertido mucho hilando palabras y dotándolas de ritmo, y dos, que gracias a esa labor charlatana y en ocasiones, cargante, he exorcizado muchos demonios. Así que una vez echado el candado a varios compartimentos estancos de mi memoria, para seguir haciendo algo que ha resultado gustarme tantísimo, he de elegir temas que me den juego. Y como mi querido Ignacio (http://flaneurinvisible.blogspot.com/) me ha encadenado a una meme que me pide señalar con el dedo lo que a mi juicio, es el mejor post de este blog, tras soltar el muñeco vudú y una vez echado un vistazo al percal, me quedo con mis queridos señores Z (buscar en la zona de refrigerados) que es, con mucha diferencia, la línea que más me llama la atención en este momento.

Y por los poderes que me han sido otorgados, concedo la gracia de continuar esta labor a Jesús (http://cuadernocromagnon.blogspot.com/), que lo tendrá complicadísimo; y a Robertokles, alias "missing" (http://robertokles.blogsome.com/) que por este noble gesto me quedará eternamente agradecido.

 

Jueves, 14 de Septiembre de 2006 12:09. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 15 comentarios.

24/08/2006

Una postura como cualquier otra

Tengo una obstinada tendencia al optimismo. Una increíble y obstinada tendencia al optimismo. Se puede hablar mucho sobre ella, contar éste o aquel caso para ilustrarla, hablar de cómo me levanté y seguí apoyándome en él una vez y otra, pero para resumirlo y ahorrarme el discurso personal, diré que creo en un mundo más sencillo. Porque lo es. De líneas más limpias, de espacios más abiertos, más humanos. Y estoy emperrada en eso, porque uno por uno, ¿no son las personas habitualmente buenas? Tomado al azar cualquier viandante, puedes apostar lo que quieras a que no haría daño a un tercero. Que si resume su vida se acordará antes de lo bueno con una sonrisa y por último recordará lo malo, entristeciéndose. Entristeciéndose, sí. Y he aquí la razón por la que son admirables, porque se apenan ante el dolor, porque les hace mella, porque les oprime el corazón. Porque saltan de una cara de la vida a la otra, de una cara a otra sin perder la alegría. Porque anteponen la parte luminosa y prefieren reírse con ella a la otra, la más negra que guardan para sí como si tuviera que servirles de lección. Como un antiguo castigo del que tienen que aprender. Así me gusta a mí la gente, con su parte buena por delante, atada con cadenas alrededor del pecho. Con su discurso recitado de memoria hablándote de cómo sabiendo que existen más razones para hundirse, lo heroico es sonreírle al prójimo, esperar lo mejor de él, acercarse con confianza. Pequeños decepcionados raras veces desconfiados. Humildes viajando por todo el mundo y asombrándose de cuanto hay hermoso en él, cogiendo su tren de cercanías para ir a trabajar o cediendo su derecha cuando así se lo marcan las señales circulatorias. Temblando ante la idea de rozar los labios de la persona que aman. Ciegos, confortados, despistados. Desastres. Deseables. Encantadores. Tomado cualquier viandante al azar, es así, una descarga de energía cuando trabaja, cuando medita, cuando explota en carcajadas, cuando persigue sus sueños. Generosamente ofreciendo la mitad de su cero. Una fuerza que de querer, hasta te arrastra.

 

Sentados en cualquier café, observando la marea humana formada por individuos en los que tenemos fé, ¿cómo no creer en un mundo más sencillo, más limpio, más abierto, humano? ¿Cómo no dejarse llevar por la increíble, obstinada tendencia al optimismo? Eh, ¿cómo?

  
Jueves, 24 de Agosto de 2006 12:46. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 16 comentarios.

08/08/2006

Música

He contado algunas veces que de pequeña, muchas, muchas noches me dormía con el sonido del piano de nuestro vecino. Tocaba durante casi todo el día. Desde entonces, porque la cabeza hace y deshace, el sonido de ese instrumento lo tengo asociado a camas de cuerpo y medio, apreturas, familia numerosa. El indescriptible ruido de fondo del que yo vengo. También desde antes de que viviéramos en este piso, en el edificio de aquí al lado da clases de piano una señora casi todos los días de la semana. Lo normal es que el barullo cuando tocan sus jóvenes alumnos sea insoportable —aunque a mí me guste—, y lo verdaderamente anormal es que toque ella, como lo hace ahora, a este silencio de agosto tan espeso que carga sobre los hombros, de manera que las notas parecen salir arrojadas desde su ventana, vigorosas, épicas, y entran por mi balcón casi por su propio pie. Arrastrándose de tanto verano. Si me dejara ir podría llegar a creer que no estoy sola. Pero no sería verdad. Claro que tampoco sé si eso importa. La música es deliciosa.

Martes, 08 de Agosto de 2006 22:14. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 8 comentarios.

01/08/2006

Ma belle

Había pensado acompañar estas líneas con algún pensamiento célebre sobre el acto de pensar, o sobre el pensamiento en sí, que ilustrara lo que vengo a contar y me ahorrara mayores explicaciones. No he encontrado ninguna que además, incluyera connotaciones intuitivas, es decir, que vinculara la facultad de escuchar una voz en la cabecita, con el imperio de comprender las cosas instantáneamente, sin necesidad de razonamiento. O de presentirlas. O de visionarlas. La cuestión, por lo visto, me va a tocar desarrollarla aunque es muy sencilla y se comprende como el pegamento, al tacto.

 

Hace meses —¿ya he dicho lo mucho que me gusta escuchar conversaciones ajenas? ¿Contemplar a los demás mientras se desenvuelven? ¿Mirar?, vale pues— le eché el ojo a una ratona de gimnasio, una señora que saltó los cuarenta calzándose un par de tetas de silicona de unas redondeces bravuconas, exageradamente brillantes y explosivas, y que acuña —ella sí— frases gloriosas circunscritas al mundo del fitness del calado:  cuando termines de hacer cardio, ve enseguida a hacer algo de brazos, porque la grasa la eliminas de las piernas pero se te sube para arriba. Creo que ya hay material para imaginársela (aunque podría añadir la rinoplastia, los labios de silicona, el tinte rubio subido y la talla 38 a toda costa, advirtiendo, claro es, que cualquier destrozo que tenga a bien hacer feliz a su portador, a mí me viene a tocar un pié, sólo faltaba, y no relaciono insatisfacciones físicas con gilipollez mental, aunque según el caso, bien se pueda).

 

[Aquí, antes de continuar, quisiera preguntarme cual es la razón que mueve a los fabricantes de frascos para lentillas, a marcar con una “R” y una “L” las celdillas que encierran sendas lentes de contacto. Porque en mi caso me obligan continuamente a recordar que como right no tiene letras “e”, se relaciona con la derecha y que como left no tiene “i”, corresponde a la izquierda. Que nunca es al contrario, que siempre es igual, con la i y con la e, pero al revés. Y así un día tras otro. Infames. Con la de miopes, hipermétrofes y astigmáticos que jamás han estudiado inglés o que como yo, se columpian en la raya de la dislexia. Canallas, que bien que ponen las instrucciones en español. Y sigo.]

 

La cosa está en que esta señora, o señorita, condición que ignoro, me mira. Pero no sólo me mira a mí, mira a su alrededor. El entorno le influye, le afecta, la condiciona. Combate, lo vive. Me la he imaginado rivalizando mentalmente contra todas sus compañeras de máquina, queriendo aguantar más, lucir mejor, mostrarse ajena al cansancio, virtualmente inasequible al desaliento. En las clases en grupo se coloca siempre en primera fila, puede que agradeciéndole al espejo el resplandor de sus tetas o la visión perfecta de un movimiento primoroso que ande cerca, encima o a años luz de el del mismísimo monitor. Y en mi imaginación, ya sé que rayando el absurdo, resuenan sus gritos de ánimo internos, su competición anónima, incluso desleal. Casi puedo ver las bofetadas de odio que brotan de sus ojos cuando redobla sus esfuerzos pero no está segura de la victoria. (O algo así. Por lo visto mirar lleva a imaginar e imaginar invita a la exageración. Lo llevo bien.)

 

Así que este mediodía —aquí finalmente el nudo y desenlace de la cuestión—, he tomado una sauna. Para mí la sauna es la guinda del proceso gimnástico (y tal), el premio, la octava maravilla, el colofón. Después de darme una ducha y colocarme una mascarilla en el pelo, entro durante unos minutos un par de veces por semana. Coloco mi toalla, me siento desnuda y cuando ya me han caído las que considero suficientes gotas de sudor de la nariz, digo, hala, ya, y me salgo. Y contando gotitas estaba cuando apareció la susodicha que muy correcta me saluda, se embadurna el cabello y se tumba. ¡Aquí comenzó a mascarse la tragedia, a multiplicarse mi teoría por mil, por un millón, subía como la espuma! Sabía positivamente que estaba esperando aguantar allí dentro más, que acabaría por pegársele el ombligo a la columna pero saldría la última, que se desmadejaba por derrotarme, que yo lucía un dorsal y ella otro, que su antigüedad la consideraba un grado, que sus tetas podrían con las mías, y además veía que entre las dos, lánguidamente, corrían matorrales por el pasillo central…. Ejem, fue al verlos cuando comprendí que estaba equivocada, que lo que llevaba semanas cavilando era sólo producto de mi imaginación, y que era bastante tonto pensar que una mujer de su edad, ya ves tú, estuviera pasando un mal rato. Y tosí. Recompuse la postura y me calcé las sandalias. ¿Quizá creyó que iría a levantarme e irme? No quise pensarlo. No quería retroceder en mi error. Las gotas de mi nariz aún no eran bastantes, decidí quedarme un poco más.

 

Pero ay, no es bueno despreciar el poder intuitivo del razonamiento femenino. La ratona se rindió, se levantó, agarró su toalla y salió diciendo me has ganado. Como que estoy viva diciendo me has ganado, ¡sin conocerme, sin haber mediado palabra jamás! ¡Ajajá!, para su infortunio, sólo unos segundos antes de que la última gota de sudor, la definitiva, comenzara a fraguarse entre mis ojos, se deslizara por el puente nasal —acompañada en su travesía, sólo apreciable a mis oídos, por los compases vibrantes, emocionados, del siempre vivificante himno de la victoria—, hasta acabar estrellándose contra el suelo. Plin.

 
Martes, 01 de Agosto de 2006 21:05. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 12 comentarios.

09/07/2006

Grite, hombre, grite...

...y desahóguese.

Esto es lo que le decía uno desde la orilla, a otro que se estaba ahogando y pedía auxilio. He allí un guasón, que se diría.

Pero hablando de pedir ayuda, ¿alguno de entre vosotros ha creído perder su inquebrantable imagen de cibernauta perfecto resbalando en algún mensaje, mostrando ¡ay! patilla peluda, y en respuesta sus amistades le han tirado tantos salvavidas al cuello en forma de comentarios bienintencionados, que ha preferido ahorrarse la debilidad para mejor ocasión? ¿Sí? ¡Ajá! ¡Que levante la mano todo aquel que tenga un desahogo, un secreto, una tristeza que contar, algo que reventaría por gritar para así liberarse, y no puede contarlo en su blog por miedo a la avalancha de flotadores!

Vaya, vaya. Pues aquí, hoy (porque hoy es hoy), la oreja está a precio de saldo y el muro de las lamentaciones abierto 24 horas. Venga, por una vez sólo se admiten anónimos. El último trozo del brownie está en juego:

 

Domingo, 09 de Julio de 2006 20:57. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 34 comentarios.

21/04/2006

Todos dicen amor

Quizá fueran ellos dos los primeros en traer la palabra amor a mi cabeza, a una edad poco receptiva a tratados, a esquemas, a patrones, guión. No entendí. Pasaron los años, para ellos y para mí, para todos, y siguiendo una liebre de las que corren por la memoria—y no siempre eliges seguir— me los encontré el otro día. A C., sentada junto a mamá en un banco del parque de hace ya mucho tiempo, y a él, Don F. esté donde esté, saliendo a flote. Y las imágenes y las conversaciones y los detalles sueltos y su circunstancia reverdecieron, y entendí.

C. se movía con elegancia, hiciera lo que hiciera y a la hora que fuera, parecía estar iluminada por luz de velas, resplandecía. Y él era un señor muy bien parecido, cercano y dulce, con el atractivo que tienen los médicos, de recibo, muy bien situado económicamente. Se conocieron cuando ella, adolescente, cayó enferma en una época malísima en la que la muerte se las gastaba, y él consiguió sanarla. Después aquella convaleciente y su héroe se enamoraron, a pesar de que él estaba casado, se enamoraron, y nunca más se dejaron de querer ni hubo, a los ojos de quienes supimos, amago de duda. Con el tiempo él dejó a su mujer y a sus hijos y también con el tiempo reconstruyeron una casa en el centro de Orihuela, la ciudad natal de ambos.

Hace un par de años él murió, muy viejecito, mucho ya, de una muerte dulce como merecen los buenos de corazón y ella, que es un poco mayor que mi madre, regresó a Elche donde vuelve a sentarse en parques más recientes, pero en la misma compañía.

Son curiosas las liebres. Ésta en concreto estaba esperando ver a los dos juntas para saltar y cruzar por en medio a la carrera, llamando mi atención. Desde que lo hizo ya todo son preguntas. Ahora que ya tengo la experiencia suficiente para alcanzar a calcular, aunque sea por aproximación, la anchura de lo que pasaba —mientras yo seguía a por uvas, escribiendo los titulares, nada más que los titulares, de su historia en la libreta de mis días—, todo son interrogantes: ¿Cómo sería el episodio de él en casa, cómo resistiría un día detrás de otro queriendo estar en otro lugar, respirando amor por la herida? ¿Cómo encontrar la salida, cómo renunciar a su ya, altísima torre? ¿Cómo pudo finalmente hacerlo sin despertar ningún rencor, cómo serían sus noches hasta que encontró la solución? ¿Y cómo pedirle a ella que le esperara mientras, más teniendo C. aquella sonrisa, aquella juventud, aquellas piernas? ¿Cómo no rendirse y dejarlo correr, si total, sólo era amor y se le pasaría, o no, pero lo aguantaría? Y ella, ¿cómo pudo creer en él, tantos años en él, hasta que se unieron? ¿Cómo no sospechar y cómo no creerse víctima de un engaño, cómo no sentirse aprovechada y malvendida, cómo salvar la autoestima frente al batallón de evidencias, frente a toda la guarnición de horas en las que él estaba en otra casa, con otras personas que quizá finalmente, consiguieran abrazarle con los abrazos de sus brazos, apretando mucho para no liberarlo, aun sin ellos saber que lo hacían, aun sin mediar ni medio brazo? ¿Cómo creer?

No dejo de pensar en ellos. Para muchos seguirán siendo un ejemplo aberrante de cómo se pueden llegar a torcer las cosas, de cómo quedarse sin palabra, sin honor y sin vergüenza (todos dicen amor). Pero para mí estuvieron en el frente, defendiendo aquello por lo que no todo el mundo elige pelear, ser felices, sencillamente felices. Y es por eso, y porque los he visto mantenerse durante años la mirada, respetarse y amarse como la cosa más normal del mundo, el rastro que dejan en mi vida también es feliz; quizá, de hecho, sean la única pareja que he conocido que se ha querido como hay que hacerlo, como yo siempre he creído que hay que hacerlo (de lo que tienen gran parte de culpa, por lo visto), incluso a pesar de sí mismos, con un amor cotidiano, sin estridencias, pero reflejado en cinemascope.

Está claro que las personas vienen y van, entran, salen, pero los capítulos importantes, protagonizados por personas también importantes, aunque sólo pasen, o creamos que pasen, de medio lado, dejan una señal profunda que con el tiempo se revela como imprescindible para entender el curso de nuestras vidas, y ¿por qué no? para aprender a resolverla. Sólo hay que prestar atención a las liebres.

Viernes, 21 de Abril de 2006 22:26. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 51 comentarios.

07/04/2006

Maestrilla

La otra tarde hablaba, entre estiramiento y estiramiento, con un jovencísimo monitor. Lógicamente, en el diálogo estaba implícita esa tenue batallita sexual, por la que a veces, el hombre tiene que demostrar que su vida ha valido para algo, que ha llegado lejos o que ha levantado un imperio (aquí ya me pierdo en disquisiciones sobre el objetivo de estas comparativas). Ya ves, me dijo, toda una vida dedicada al deporte. Debía creer que estaba hablando con otra persona, hizo un juicio de intenciones y me encontró culpable de verle poca cosa por el simple hecho de tener su edad, veinticinco años, y estar estirándose en un rincón del gimnasio con una mujer como yo (es decir, ese yo mío que no es ni siquiera deportista de élite, lo que con alguna probabilidad diera alguna categoría a lo que hacía). Y yo que prefiero mirar siempre a los ojos, miré los suyos, con aquel fogonazo vergonzoso y triste, y le dije, ¿pero tú eres feliz? Y él respondió que sí. ¿Entonces? ¿Todavía crees que la gente es más feliz porque tiene uno, dos, tres títulos, coches, casas, éxitos? Y cambiando de antebrazo le dije, pues desengáñate. Feliz estás tú aquí, conmigo, porque te gusta lo que haces y la vida no es más que eso. Por su cara de orgullo me parece que no debía habérselo dicho nadie todavía. Sentí que lo que yo había aprendido podía adelantarle varias casillas en el tablero.

Por eso es por lo que he caído en la cuenta de que creo que ya soy ese tipo de personas que, a pesar de no poder desarrollar lo que sabe, lo enseña. Y no sé si soy tan mayor.

Viernes, 07 de Abril de 2006 11:54. Autor: la_mobile. [ + ]. Tema: Diario de a bordo Hay 7 comentarios.

25/03/2006

De toutes petites ampoules suspendues pour toi qui observais le ciel tous les soirs, pas des étoiles ordinaires, pas des étoiles ordinaires

Los compartimientos estancos de nuestro recorrido. Como frase no queda nada mal. No tiene utilidad, al menos que se sepa, pero queda bien. Me ha venido a la cabeza como un escopetazo, se me ha descerrajado sola. Los compartimientos estancos de nuestro recorrido.

Para el que le interese saberlo, soy de esas personas a las que les da la risa cuando hacen un esfuerzo considerable, cuando levantan un peso muy grande, cuando lo que tengo entre manos me está costando físicamente más de lo que puedo soportar. Me explota la tensión, no consigo trincarla por los cuernos hasta el final. Por eso sé que jamás podría ser corredora de fondo, por ejemplo, o paridora natural de quintillizos, o levantadora de piedras (aunque de mítica fuera calificada la bajada del trinchante de mamá, dos por tres —ahí es nada—, por las escaleras interiores de su casa). Y tampoco puedo, por la misma razón, volcar todos mis esfuerzos ininterrumpidamente durante largos períodos de tiempo en algo que me llene hasta las cejas, sino que necesito tomarme mis recreos, a veces inmerecidos pero siempre justificables, por la cuenta que me trae.

Empezaré diciendo que sí, que como ya he dicho en muchas partes, estoy rompiendo el hielo y yendo a un gimnasio, y que romper el hielo no es baladí, que es como despertarse de un mal sueño. Te cambia el gesto. Nadie te dice donde vas a tener que dar el golpe, pero como en esta vida todo pasa así, una cosa detrás de la otra y siempre sin acuse de recibo ni aviso previo, un día te surge la oportunidad de ingresarte en el gimnasio. Y lo haces. Y una vez hecho, de regreso a casa con el alta entre las manos, meditas sobre la cantidad de atrofia acumulada y sobre los deberes mal hechos, que durante años se manifiestan en dolores de espalda, posturas equivocadas, kilos y grasas localizadas; con la conclusión, triste pero innegable, de que estás vergonzosa, de que a ver dónde vas con ese cuerpo maternal, y de qué esperas conseguir ahora, a tus años, cuando los huesos están ya empezando a pensarse el ir menguando, el ir menguando.

Con todo esto en la cabeza y por qué no decirlo, un arrojo de impresión, empecé hace unas semanas, y como l